miércoles, 4 de junio de 2025
jueves, 14 de marzo de 2024
En invierno, al SUR
Cada comienzo de año contemplo con melancolía el invierno que me rodea y la larga espera de la primavera que queda por delante.
Hay Trabajo. Muchos proyectos que planear como, en este año 24, la ruta hasta completar el camino del Río Ebro en bici desde Tudela, la caminata anual de los amigos de la Universidad, la caminata familiar con hermanos e hijos, el viaje veraniego con mis nietos y el menudeo de asuntos logísticos. Esto da bastante trabajo de encajar calendarios, hacer mapas, construir hojas de ruta, buscar alojamientos, preparar citas, redactar correos y otros muchos detalles.
Hasta ahí lo agradable. Hay que añadir que en esta década prodigiosa en la que me encuentro, también los médicos reclaman su tiempo, con pruebas, análisis y visitas.
Sentía en inviernos pasados que no aprovechaba suficientemente el tiempo. Tenía que hacer algo al respecto y así, ya desde las semanas finales del año pasado, empecé a desplazar las nuevas citas de salud a marzo y a arrancar con mucha anticipación los preparativos de los proyectos del año nuevo. Fue así como conseguí liberar febrero, un mes poco apreciado por todos: ni caminatas, ni encuentros de amistad, ni convocatorias familiares, ni bautizos, ni bodas.
Febrero es un mes de refugio. Es tiempo de encerrarse en casa esos días tan cortos, de sacar del armario todas las utilidades para enfrentar el frío, leer mucho el que tenga esa costumbre, de dormitar ante alguna pantalla, hacer comidas contundentes y, sobre todo esperar sentado a la Primavera.
Por todo eso pensé que tenía que ensayar una innovación: viajar en Febrero. Todo el mes.
Viajar te ofrece cada día un aprovechamiento completo de las horas. Descubrir lugares que no conocías o que si ya habías estado ahí nunca fue en invierno. Prestar atención a los detalles de la vida cotidiana de los pueblos. No tener prisa para nada ni sentir la de los demás como sucede en las épocas mas frecuentadas.Mi California no tiene calefacción para pasar una noche a temperatura aceptable en cualquier parte, así que se imponía fijarse en el SUR para encarar tierras más templadas.
Viajando con Valentina, la VW California, casi todo lo que sucede es improvisado, ventaja de tener vehículo, alojamientos y demás en el mismo ingenio. Por eso , hice un esbozo general y el resto fue surgiendo. Bajé desde Barcelona a Valencia, por la A7, me adentré en La Mancha por Albacete, fui en busca de Andalucía a través de Úbeda y Linares. Luego Carmona, recorrer la provincia de Huelva con destino a la Vila Real de Sto. Antonio, ya en Portugal, y terminar la ida en Faro (Algarve)
Visité a mis amigas Elia, João y Xana; recorrí a pie las últimas etapas del Camino natural del Guadiana, me instruí en las Minas de Santo Domingo y sus puertos fluviales de Pomarão y La Laja, y salí animado de Portugal en busca de Nuria que se vino un fin de semana largo hasta Sevilla y desde allí dimos un recorrido tranquilo por la Sierra de Aracena. Por último viajé de regreso a casa deteniéndome en las Lagunas de Ruidera , en Albacete, para caminar las primeras etapas del Río Guadiana.
En total fueron 28 días y poco más de tres mil kilómetros los recorridos. Y claro está, llegué a casa en marzo, con la primavera de compañía.Este es un vídeo del viaje. PICA ESTE ENLACE
lunes, 7 de septiembre de 2020
Valentina G.R. 2. Alentejo Portugal
Las vacaciones veraniegas de 2020 se abrieron paso a codazos entre las incertidumbres provocadas por el covid 19. Habrá nuevos confinamientos? Podremos atravesar la península y recorrer comunidades distintas? Dejará Portugal entrar a los españoles? Tendremos la pérdida de aceite de nuestra T4 reparada a tiempo?
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| Acantilado de la playa de Almograve |
Todos los vientos soplaron finalmente a favor y hemos podido hacer un gran recorrido, el segundo de Valentina, nuestra California, hasta el sur de Portugal.
No llevamos guión del viaje y si 23 días para tomarnos las cosas con calma.
El marco es la Región de Alentejo, toda ella. El recorrido transita por las poblaciones de la Ruta Vicentina y las caminatas en los seis recorridos circulares de la zona, bien señalizados y con distancias entre 7 y 14 kilómetros.
Para una mayor precisión basta con ubicar en un mapa la siguiente cadena de poblaciones: Monsaraz, Beja, Santiago de Cacém, Sines, Porto Covo, Vila Nova de Milfontes, Sao Luis, Almograve, Odemira y Zambujeira (en Alentejo) y Odeceixe, Aljezur, Bordeira y Carrapateira (en Algarve)
El eje del recorrido fue la Ruta Vicentina que es un camino histórico que asciende desde el Cabo San Vicente hasta Santiago de Cacem, al sur de Setúbal. No puede ser más inspirador.Vicentina es una travesía lineal que supera los 300 kilómetros en etapas con un promedio de entre 18 y 25 kilómetros cada una. Todos los caminos son públicos,sin vehículos y muy bien señalizados. En azul,en el mapa, puede verse una alternativa, también lineal y más corta, llamada Camino de los pescadores que exige una mejor condición física por ser una senda de arena en muchos tramos. Este sector de Portugal forma parte de mi proyecto Península y lo recorrí a pié en 2016
Este año hemos ido en nuestra furgoneta y la Ruta Vicentina nos ha servido de guía, sustituyendo los tramos lineales por otros recorridos circulares que permitían tomar muy buena nota de la naturaleza y de los valores de los parajes alentejanos. El calor de agosto parece un obstáculo pero es llevadero y a cambio ofrece disfrutar en plenitud y soledad el campo reseco, los polvorientos caminos agrícolas y el aroma de los alcornoques
Estas son las rutas circulares, señalizadas sobre el terreno con marcasen blanco y rojo:
- Las dunas de Almograve (8 kilómetros)
- Los jardínes de San Luís (3,5 kilómetros)
- De Troviscais a Mira (11,5 kilómetros)
- De Bordeira al mar (Hasta 13 kilómetros) No la hicimos.
- Endiabrada y los lagos ocultos (entre 7 y 16 kilómetros)
- Las colinas de Carrapateira (13,5 kilómetros)
lunes, 8 de julio de 2019
Fuego. El núcleo de un desastre

martes, 2 de julio de 2019
jueves, 27 de junio de 2019
Península 2019

jueves, 22 de junio de 2017
Alberto
Digo yo que será esa condición ilustre, la de un europeo de Asturias, lo que le hace tan duro de pelar, entre otras gracias.
Hace años que se interesa por mis proyectos de viaje, sobretodo si es a lugares cercanos que le permitan acariciar la idea de unirse, aunque sea por unos días. Ya hicimos dos viajes extraordinarios a Marruecos, de mochileros, con dos de nuestros hijos el de 2008 y el segundo con otro chico suyo en 2012.
Pero el primer reto serio vino cuando le esperé en Marraquech para asaltar juntos en bicicleta el Atlas, en 2013.
Caminar también le ha interesado y este año, en la costa portuguesa más a tiro de Madrid, se ha apuntado a tres etapas, para no desatender su trabajo.
Alberto es fuerte, pero creó que continuados esfuerzos de juventud en la exigente academia militar del Talar le han dejado averías, de las que esperan silenciosas durante años.
El cuerpo de Alberto se pone a darle la lata a la primera oportunidad. A los 5 kilómetros de haber empezado la etapa, pongamos. Y luego todos los rincones de un cuerpo tan grande, en orden, quieren su momento: la esquina de un dedo, las ampollas, el hombro, la espalda. Un concierto.
Pero van pasando los kilómetros, las horas y los castigos y él no afloja en ningún momento, no se queja, no maldice, no pide tregua. Aguanta.
Camina delante de mi. Con sus molestias pero con su paso consistente. Llegó a olvidar que mi experiencia está para protegerle. Yo tan sólo le miró caminar y me hace sentir muy bien.
Le sigo.
Ver vídeo: https://youtu.be/JiCkD8RxFPU
miércoles, 14 de junio de 2017
Ni puntos ni rayas
Apenas recuerdo alguna frase de una canción de Rosa León, de los primeros setenta, que trataba del amor de dos jóvenes separados por ríos y montañas, por puntos y rayas que habrían de saltarse para el reencuentro.
Miraba hoy el bosque que tenía delante. Pinos, alcornoques, monte bajo de secano. Y pensaba que en los caminos no había separaciones, ni barreras, ni fronteras entre municipios o regiones o países. Ni puntos ni rayas.
Cuando miro hacia delante y puedo recorrer cientos de kilómetros de una misma cosa. Homogénea, rica en huella humana, en trabajo. Es esta Península nuestra.
Ver vídeo del secarral
Para escuchar la canción Punto y Raya: https://youtu.be/BwpEuzikm9Q
viernes, 9 de junio de 2017
Delicados
Pero en realidad mi hermano Alberto es el que acapara toda nuestra atención por su propension a las averías.

No hemos perdido ojo a las visicitudes de la caminata, las botas, las piedras del camino, las rozaduras y, con todo, a los 10 km de etapa hemos empezado a padecer multiples y acumulativos achaques. Conservamos la calma y el buen humor pero parecía que nuestro "pegaso" terminaría por pararse en cualquier momento mientras del radiador salían humo y gemidos.


Con humildad hemos hecho los últimos kilómetros en los mullidos asientos de dos samaritanos motorizados y para redondear el día nos hemos entregado al franco con batatas.

Tumbados en nuestro Hostel, sobre colchones nuevos y firmes, apreciamos nuestro merecido confort y casi estamos a punto de olvidar la larga y reciente noche en el bus de ALSA entre Madrid y Setúbal, la fría acogida de la ciudad oscura y vacía cuando aún no han dado las 5 y el amanecer parece no tener prisa.
Para ser tan delicados no ha salido nada mal este soleado día de junio.






































