jueves, 20 de abril de 2023

jueves, 1 de diciembre de 2022

Península XX versión Luka. De Moraira a Cabo de Palos

Serranía de Cuenca otoño del 22


El octubre hice un largo viaje de exploración por la Serranía de Cuenca en busca de conocimiento, información y contactos de  la trashumancia, que cada año se realiza con los rebaños de ovejas desde allí a los pastos de Mestanza, en la falda norte de Sierra Morena.

Finalmente los hermanos Cardo que salen cada 1 de noviembre con sus 1.500 ovejas hacia el sur aceptaron llevarle en la trashumancia de 2023. 23 jornadas y casi 400 km.


La ruta de exploración por la Serranía 2022

Trashumancia de los Cardo

Detalle de la ruta (aproximación)




martes, 22 de noviembre de 2022

Península XX. La travesía final. De Moraira al Cabo de Palos


Esta ha sido la travesía final del largo proyecto de Península con el que estoy ocupado desde 2009 y, además, he vuelto a la bici con la intención de sortear con ligereza este último tramo que tiene unas condiciones de tráfico infernales.

Para mejorar aún más el panorama he pedaleado acompañado. Con mi amigo de la época de la universidad José Ramón Negueruela, con el que coincidí en la travesía de este año en el Canal de Castilla y al que nada más proponerle este viaje acepto sin condiciones.

Ha sido José Ramón un compañero inmejorable en toda la travesía, que para él era la primera, y también para mí era una completa novedad su compañía porque siempre he pedaleado solo.
A él le debo la búsqueda en vivo de los mejores caminos para evitarnos el asfalto y el tráfico. Y también hemos compartido la calma y lel buen ánimo en cualquier circunstancia. 



Tan solo han sido tres jornadas que no alcanzaron los 300 kilómetros pero que hemos disfrutado en todas sus vicisitudes: los caminos, las cuestas que se me atragantan, los breves ratos de descanso y los más largos de reponer fuerzas, la acampada nocturna de Torrevieja y los encuentros inesperados con la población de la zona.








Mapa completo de las travesías de Península


Para ver el vídeo de la travesía picar en el siguiente enlace de este blog

https://400dias.blogspot.com/2022/12/peninsula-xx-version-luka-de-moraira.html






jueves, 7 de julio de 2022

martes, 26 de abril de 2022

¿Tiempo perdido?

Entrenar en bicicleta para poder afrontar la próxima travesía en mínimas condiciones es bastante aburrido. El camino se repite con ligeras variantes porque me mantengo en carriles bici lejos de los coches y no hay mucho en dónde elegir. Ni tan mal, que puedo hacer casi 30 km. desde casa sin preocuparme. Entre la ida y la vuelta, claro.

Para incentivarme, alguna vez voy directo hasta un bar con terraza regentado por un chino joven y simpático que prepara el segundo desayuno del día con un pequeño bocata de tortilla francesa hecha sobre la marcha y un café.

Hoy ya hemos empezado a asomar del agujero del largo invierno, con un sol radiante y una animación de gente creciente en la calle; tanto, que no había mesa libre en la terraza. Casi todas estaban ocupadas por estudiantes de la Escuela de Ingeniería de la UPC, ruidosos, desenfadados  y alegres. A las 11 de la mañana pudiera parecer que estaban perdiendo el tiempo. No lo creo.

Esta compañía estudiantil de la pausa china me ha hecho recordar los tiempos de la Universidad de los 70. 

En mi caso, aunque tenía "clases" en el turno de tarde, mi jornada empezaba a primera hora después de comer, con un ensayo en los locales del coro universitario, precedido por algún disputado torneo de ping-pong entre los agresivos bajos y los defensivos tenores. 

Al terminar, sobre las 5 y pico, éramos muchos los que nos mudábamos al cercano café España, territorio preferente de jubilados y funcionarios de jornada continua. Tomábamos café, charlábamos a granel y reíamos sin medida de nuestras propias ocurrencias. No había prisa alguna.


Pasamos allí muchas horas de muchos días. Más aún en los días de invierno en que el España tenía tan buena temperatura. Es posible que alguna vez sintiera el remordimiento de no zafarme de aquella entretenida compañía y marchar a mis obligaciones escolares. Aquellas clases tan útiles y divertidas.

Simpatizo con estos universitarios, nacidos en este siglo, que inundan la terraza primaveral del bar chino. Ahora, como entonces, seguramente no perdíamos el tiempo.

Islas Cies. Julio de 1977





jueves, 21 de abril de 2022

Cortijo del Fraile. Rodalquilar, Almería

Deambular con Valentina por cualquier parte nos lleva a dormir en lugares inesperados.

Poco a poco nos vamos especializando en encontrar rincones solitarios que nos aseguren el silencio y la tranquilidad en un ambiente lo más natural posible. Y cuando hay suerte, encontrar cerca una fuente.

Estos días pasados de la Semana Santa de 2022 nos han brindado tres lugares de pernocta singulares, todos ellos en Almería: La Almadraba de Monteleva, en Cabo de Gata, La cala del embarcadero, en Los Escullos y El cortijo del Fraile, en Los Albaricoques. 

El Cortijo del Fraile ya ha sido nuestro destino por tercera vez. En una ocasión fuimos allí desde Rodalquilar (unos 6 km) en bicicleta, en otra más reciente , por el mismo camino minero, a pie ida y vuelta y, por último, estos pasados días en la T4 Valentina por una pista desde Albaricoques (5 km), así que hemos podido dormir en la plena oscuridad, en el silencio y soledad completos.

La Almadraba:





Los Escullos:



Cortijo del Fraile:





Para ver el vídeo de Canal Sur Turismo:  PICAR AQUÍ



lunes, 28 de marzo de 2022

Valentina. P.R. 10. Belchite y Fuendetodos

La comarca del Campo de Belchite está entre las provincias de Zaragoza y Teruel. Encierra una serie de parajes de gran interés. Desde las zonas más esteparias hasta las de ribera cerca de la cuenca del río Aguasvivas y tiene 1.043 km2 de superficie.

Hay muchas rutas a pie en los alrededores y muchas de carácter circular. Por proponer una , merece la pena la que recorre el  tramos del río Aguasvivas entre las localidades de Almonacid de la Cuba a Belchite. Esta caminata de casi 9 km, en los que se emplea poco más de tres horas, es circular y alcanza a visitar el interesante Pozo de los Chorros.

Pero la motivación principal para una visita a la zona es el pasado de Belchite y el repaso de los acontecimientos que tuvieron lugar aquí en el verano de 1936 en un corto pero intenso enfrentamiento militar entre los dos bandos de la Guerra Civil española. 

El Ayuntamiento de la localidad organiza una visita guiada al Pueblo Viejo de Belchite que se encuentra en ruinas pero que permite rememorar los combates de aquellos días de agosto y las vicisitudes de la población civil para lograr sobrevivir. 

Hay varios horarios y aunque el precio es de 8 euros la visita es extensa y bien informada por los guías. 

El pueblo nuevo tiene también su interés. Construido tras la guerra y el abandono del pueblo viejo a partir de 1940 con el estilo característico de las regiones devastadas  dispone de todos los servicios.

Un fin de semana da tiempo para completar el viaje por la zona acercándose a Fuendetodos., a 44 km de Zaragoza y 19 de Belchite Este pueblo es conocido por ser la localidad de nacimiento de Francisco de Goya en 1746. En proceso de recuperación arquitectónica, la intervención en sus casas y calles ha conseguido un conjunto armonioso y ordenado.



El pueblo tiene el museo de la casa natal del pintor, el museo del grabado y la casa de Zuloaga, dedicada a exposiciones. Del pueblo parten multitud de senderos.

Hay buen aparcamiento para pernoctar tanto en Belchite, junto a la estrada de las ruinas, como en varios lugares discretos de Fuendetodos.


Sede de la Comarca del Campo de Belchite

c/Ronda Zaragoza s/n.50130 Belchite (Zaragoza)

976 830 186

Email: administración@campodebelchite.com












viernes, 17 de diciembre de 2021

Hogar

En este viaje por el confín sudeste de Europa he alternado para dormir algunos modestos hoteles que estaban en mi ruta con atardeceres de montar mi tienda  de campaña Vaude al final de la etapa. A veces ya de noche para extremar la discreción cuando armaba en un parque o espacio urbano.

Normalmente reviso con cuidado el espacio elegido cuando aún queda luz y regreso más tarde, ya oscurecido, con la seguridad de que me servirá el plano mental que me hecho: donde plantar la tienda y amarrar la bici, como orientar la puerta y, si hay suerte, por donde queda el punto de agua.

Me abrigo y abro mis alforjas en la aparente desventura de un ciclista que no tiene techo que lo ampare para pasar la noche. Extiendo mi lona y la tela de mi tienda sobre ella. Luego saco los palos y armo la estructura para colgar de ella mi habitación. Clavo las piquetas si el suelo lo permite y si no es así tiro los pulpos a algún agarre o, en último caso a la rueda de la bici tumbada en el suelo.

Empiezo a tirar dentro los trastos de mi equipo, siempre en orden y siempre al mismo sitio. El colchón, el saco, el aislante, la almohada, la ropa de dormir, el aseo, los apaños de cena, la bombona de gas, el infiernillo, la botella de agua y el cazo.

Cuando todo está ya dentro echo una última mirada de revisión a mi alrededor, me descalzo y me meto en la tienda. Hincho los útiles de dormir y me cambio de ropa, enviando al fondo mi sufrido atuendo de ciclista.

Armo luego el infiernillo y prendo la llama con cuidado. Echo al cazo agua para una sopa de cena o un té. Inmóvil, absorto en el fuego, mi respiración se hace más lenta, mis piernas se relajan, el ambiente se caldea y siento como la sensación de hogar me rodea.

Es un hogar diminuto, ligero, incómodo y provisional, pero tan confortable en esos momentos. Un ciclista en su hogar.

Es entonces cuando las vicisitudes de la etapa se desvanecen; los muchos kilómetros recorridos, el amenazante tráfico, los vientos en contra y las antipáticas cuestas se olvidan. El calor de mi casa de tela disuelve cualquier penuria del día.

Alumbro con la linterna el agua por si ya humea y es entonces cuando, sin prisas, anoto las distancias, el tiempo del recorrido y alguna otra cosa y me aplico en hacer una buena cena.

El explorador polar Scott, en su dramático regreso hacia el Terra Nova, anotó en su diario: ” la situación es lamentable pero, como siempre, olvidamos las duras pruebas cuando estamos reunidos en la tienda delante de una copiosa cena”

Bienestar y seguridad






sábado, 16 de octubre de 2021

Aeropuerto

 Paré en Estambul apenas unas horas antes de coger un tren hacia Bucarest en 1.999

Las ciudades grandes que no se conocen desconciertan al viajero solitario, pero aún es más impactante si esperas en la línea de equipajes del aeropuerto una caja grande de cartón con tu bicicleta desmontada dentro.


Además, son las 19:30 en Estambul a mediados de octubre

y el montaje de la bici y todo su equipo dura casi dos horas de mecánico y de entretenimiento para los mirones. Eso significa que tendré que dormir en algún rincón. 

El aeropuerto low cost de esta ciudad está a 40 km de mi alojamiento, y eso que elegí Kadicöy, en la parte asiática de la ciudad.









jueves, 14 de octubre de 2021

...A ESTAMBUL

 No tengo remedio. A pesar de haber dejado los largos viajes en bici hace un par de años no he podido resistirme a un nuevo periplo más cercano y, puede, que más fácil a la parte europea de Turquía, la ribera búlgara del Mar Negro y una parte de Grecia. El boceto de esta travesía es este:


O visto de algo más cerca el recorrido de 29 etapas y cerca de 2.000 km es este:


Por suerte, todas las expediciones en bicicleta están llenas de incertidumbres porque sus preparativos, aunque minuciosos, no alcanzan a definir más que unos pocos asuntos sobre el equipo, los repuestos, la ruta básica y poco más. El resto son asuntos que hay que gestionar sobre el terreno según se van presentando.

Solo así se puede vislumbrar la aventura, a sabiendas de que el viaje será cansado y poco confortable, que es inseguro aunque no peligroso. Esos días venideros, aún por hacer,  son el pequeño reto que me propongo para lo que queda de 2021. Tengo alguna experiencia, buen ánimo y...ropa de abrigo!










jueves, 12 de agosto de 2021

Camino del Norte

Para mí el viaje es una disposición solitaria al encuentro de lo ajeno, a la búsqueda paciente del reflejo de uno mismo en lo que me rodea. 

Los hallazgos aún se hacen más intensos si el desplazamiento es caminando. Paso a paso. Esos episodios, muchas veces largos en horas y agotadores de fuerzas, en los que sin embargo se recorre poca distancia, unos escasos 25 o 30 kilómetros.

Esta travesía ya concluida del proyecto península ya era la decimoctava caminata desde los inicios en 2009. Casi todas han sido en solitario pero en la más reciente casi han sido la mitad las jornadas que he compartido con otros.

Durante las semanas de preparación fui añadiendo a mis etapas, además de hitos de paso, características y alojamientos, deseos o pequeños objetivos de encuentro, fueran familiares o de amistad.

Santander, a mitad del recorrido, propiciaba toda clase de conexiones, de modo que otros caminantes se incorporaban con facilidad a mi ruta y se desprendían del trayecto a su conveniencia una vez cumplido el propósito.

Los primeros compañeros fueron mis hermanos Alberto y Pío. El primero, Cuérigo (Asturias 1962) es ya un compañero habitual, de tres etapas, en las travesías recientes. Animoso y positivo siempre es enriquecedor caminar con él. Pío, Tetuán 1959, es un caminante cotidiano en su ocio urbano y un avezado y competente andarín en las montañas asturianas. No costó convencerle de que se uniera a nosotros y, inevitablemente, abrió camino en la intrincada geografía vizcaína. Un fraternal y gran equipo.

Desde Bilbao a Santoña recuperé mi cadencia de caminante y el apacible ritmo del pensamiento unas veces sereno y otras bullicioso. 

Bajo la amenaza de la lluvia se incorporó al camino mi hija mayor, María, que ya me acompañó en el camino de sirga del Canal de Castilla. En muy buena forma María te mantiene alerta y más que entretenido con su animada conversación, proyectos, ensoñaciones y toda clase de utillaje de su amueblada cabeza. Discrepamos en la elección del alojamiento: yo empeñado en pernoctar en el concurrido albergue del Abuelo Peuto y ella en buscar un hotelito rural con encanto. Me salí con la mía por los pelos J

Batidos por el viento recorrimos los últimos kilómetros sobre los acantilados de Langre hasta alcanzar en la bruma el solitario embarcadero de Somo. Los caminantes alcanzaron a paso vivo el refugio de las nietas y la bonita casa de María.




El relevo de mi hija fue fruto de una iniciativa de algún tiempo atrás para sacar a un viejo amigo de las sombras del dolor, siquiera fuera por unas horas.

Mi nuevo compañero, Alfredo, se incorporó a la travesía en Santa Cruz de Bezana. Caminante cotidiano de paseos cortos se incorporó resuelto a una etapa bastante larga. Casi no sentí la distancia enfrascado en nuestra conversación que, por momentos, parecía una continuación de cualquiera de nuestras pláticas anteriores, en tantos años de compartir los despachos de Educación.

Me hubiera gustado seguir camino de Asturias con el amparo de su compañía pero, a pesar de la invitación a continuar de su mujer, Alfredo fiel a sus planes decidió volverse a casa.

A partir de Santillana mi caminar sigiloso discurrió en solitario por las pequeñas carreteras y caminos de los confines occidentales de Cantabria. Comillas, San Vicente, Unquera…

En un Albergue de La Franca compartí alojamiento con tres jóvenes y al día siguiente coincidí con una de ellas en desbrozar sinuosas y fatigosas sendas costeras hasta alcanzar Llanes.

Más adelante, terminé compartiendo etapas y alojamientos con dos jóvenes de Huelva animosos y llenos de energía que en algún tramo debieron dejarme atrás para que recuperara el aliento. Con todo, era una inspiración caminar con Cristina y Alex y ponerme al tanto de sus proyectos, tan extensos como para ocupar la larga vida que tienen por delante.

Cumplida la décimo octava etapa caminé un trecho al despuntar el día hacia La Laboral de Gijón, meta de mi empeño por esta primavera.

Ya puedo mirar el final cercano de mi aventura de caminar todo el perímetro de la Península Ibérica desde Port Bou a Irún. Apenas me quedan por delante dos travesías: la que continuará por el norte desde Gijón al cabo de Finisterre y la que cerrará el recorrido mediterráneo desde Gandía al cabo de Palos, en Murcia.

Confío en conservar la energía para emprender nuevas caminatas, aunque sea en proyectos más pequeños.