Remato los últimos preparativos para abordar en unos días la travesía del Río Guadiana. A mi pesar esta vez iré solo.
Mi compañero ciclista y amigo de muchos años, José Ramón, no podrá acompañarme a los calores Manchegos, Extremeños y Portugueses del sur. Ya me había acostumbrado a la seguridad y al estímulo de su compañía. Por suerte nos quedan más grandes ríos de España, el Tajo y el Guadalquivir.
La del Guadiana será la travesía número XXV de la Península Ibérica desde el comienzo en Portbou en 2010. Hasta 2022 recorriendo casi todo el contorno peninsular a pie y el resto en bicicleta y a partir de entonces abordando los grandes ríos Ebro y Duero. Voy ahora a por el tercero.
Las semanas anteriores al viaje de aproximación tienen mucho de duda, incluso de zozobra. Podré abordar el reto? Habré calculado bien las etapas y su dificultad? Podré encontrar un buen sitio para acampar los días en que no hay alojamiento disponible? Cada día estás preguntas y otras parecidas ronronean en mi cabeza. Por suerte ya se de otras veces que en cuanto armas las alforjas y pedaleas los primeros metros todas las incertidumbres desaparecen y una extraña, pero reconfortante, seguridad llega y se adueña de ti.
Serán entre 12 y 14 etapas por Ciudad Real, Badajoz, Alentejo y Algarve, éstas dos últimas regiones en Portugal. Las distancias de cada etapa oscilan entre 45 y casi 80 kilómetros, que vienen determinadas por tener posibilidad de alojarse o acampar en alguna localidad o sus inmediaciones. Con todo, el elemento imposible de controlar es la climatología que amenaza en las próximas fechas con ser extrema, a pesar que apenas rodamos en la primer decena de junio. No es fácil hacerle frente a esta situación rodando tantas horas bajo el sol. Confío en que de algo me sirva el haber superado calores similares en 2018 atravesando Centroamérica.



